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El reto de ser docente

Por: Carlos Torres Aguilar – Director del colegio Santiago Apóstol




¿Qué nuevas competencias debe conocer y proponer a  sus alumnos un docente de nuestros tiempos? ¿Qué clase de docente necesita la sociedad actual?. Éstas son algunas de las preguntas que solemos escuchar entre los docentes y que trataremos de responder en este artículo. Por mucho tiempo se ha concebido la labor docente como aquella profesión cuya función principal radicaba en transmitir conocimiento y con una imagen de autoridad que se imponía como la única dueña de la verdad. En los últimos años hemos sido testigos de una gran lección que contradice mucho el concepto anterior; pues aunque hoy en día el mundo globalizado y saturado por la tecnología demandan individuos competentes y alfabetos digitales capaces de enfrentar nuevas situaciones en contextos hipotéticos, éste no es el único inconveniente que debemos solucionar ni el desafío mayor que enfrenta la educación de nuestros tiempos.


Uno de los mayores retos para el docente de este siglo, es que vivimos en un mundo que viene siendo saturado por la electronalidad[1] y la pérdida de la función representativa de nuestro celebérrimo idioma. Nuestros alumnos han dejado de ser simples consumidores para convertirse en creadores de conocimiento. Muchos de ellos son dueños de un espacio en las redes, cuentan con sus propios canales y hasta manejan convenientemente sus “blogs” con una gran cantidad de asiduos seguidores a los cuales deben no solo su popularidad, sino también su mejora económica. Por otro lado somos testigos de la facilidad que tienen nuestros adolescentes de escribir mensajes de texto a gran velocidad y donde se observa una pérdida increíble de letras –vocales principalmente- en mensajes que dejarían estupefactos al mismísimo Cervantes. Como educadores de vanguardia, deberíamos  ver el internet y todo el avance tecnológico que nos rodea, como una oportunidad de crecimiento e innovación en nuestras aulas, y no quedarnos en una pedagogía hecha de recetas que no responde a la diversidad del usuario ni mucho menos a los intereses originados por este mundo de habla electrónica. Más que empecinarnos en corregir el error, pensando que el famoso “texting” es una destrucción de la buena ortografía y de las reglas gramaticales,  deberíamos empoderarnos de posibilidades más profundas, y sacar ventaja de la gran creatividad e innovación evolutiva y disruptiva[2] del estudiante moderno.


Siguiendo este análisis de los desafíos de la profesión, es también oportuno agregar que el aprendizaje hoy en día no se limita a la educación convencional dentro de una escuela, viendo en cada contexto una oportunidad para que éste  tenga lugar. Las nuevas oportunidades de aprendizaje están surgiendo además por el buen uso de los avances en la tecnología que da lugar a un aprendizaje ubicuo[3]– relacionado más a la tecnología portátil- logrando entusiasmar al estudiante en un universo que le es por demás conocido. Nuestra mediación principal consistirá entonces en acompañar y liderar el buen uso de la tecnología en un clima de trabajo en equipo que potencie el pensamiento adaptativo, inteligencia social y capacidad de actuar del estudiante; competencias para la vida que no se desarrollan en solitario y mucho menos frente a un ordenador. La tecnología no debería significar de ningún modo una suerte de amenaza para el docente.

Como docentes debemos ser ingeniosos, mantener los ojos abiertos con los  avances tecnológicos, adaptando y adoptando sin temor las nuevas oportunidades a medida que surgen. Como verdaderos aliados al acto educativo, sabemos que el compromiso auténtico con la profesión que escogimos por vocación, garantizará la formación de ciudadanos de bien para el país y para el futuro que aunque inmediato, nos es todavía incierto.


[1] Quesada, Eduardo Zapata – Juan Biondi- Silvia Miró. 2010. Derribando muros Periodismo 3.0: Oferta y demanda de comunicaciónel el Perú de hoy. Lima : Empresa editora: El Comercio, 2010.

Christensen, Clayton M. The innovator´s dilemma.

[3] (Zapata-Ros, 2015)


Fuente: http://goanaweb.com/AIEC/articulos/541/

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